| DÉBORAH
Y AÍDA SÍLBERER
Madre e hija creativas de la musicalización
- 07 May 2010
Por Antonio Israel Aguilar, Gente
bien
del 07 de Mayo de 2010
Dos
apasionadas de la musicalización
para películas mudas son la
pianista Déborah Sílberer y su querida
hija Aída, quien es especialista
en diseño del sonido, juntas
han conseguido logros importantes
en México y el extranjero.
Desde muy pequeña Déborah tuvo
gusto por el piano y a los seis años
empezó a forjarse, estudió
en Alemania y Bruselas su hija Aída
estudio violín y piano en la
G Martell, después incursionó
en la música electrónica
y esto la ayudó a cristalizar
su camino de diseño del sonido.
Presentaron con gran éxito
en el Teatro Ocampo la función
La caída de la casa de Usher,
una película muda musicalizada
por Déborah, por la soprano Denise
de Ramery,
en el sintetizador y efectos sonoros
Aída, este filme vino un poco
por el nacimiento del Bicentenario
de Edgar Allan Poe y fue un proyecto
bastante exitoso en Europa que ahora
estamos promoviendo en México,
declararon las artistas.
En un principio empezaron el proyecto
Déborah y la soprano Denise, pero
por accidente su hija como es especialista
en diseño de sonido comenzó
a hacer bromas y a trabajar, así
se dieron cuenta que ganaban más
profundidad simplemente con efectos
que son bastantes literales, estas
mujeres creativas consideran que es
como jugar con lo abstracto y lo lírico,
ya que son efectos sonoros que pueden
reflejar el viento y que pueden parecer
hasta más sintéticos.
Déborah y Aída están
convencidas de que es una película
innovadora para su tiempo, ellas piensan
que la gente siempre confunde las
películas antiguas, Este filme
no se compara con Matrix por ejemplo,
pero es una obra de alta calidad,
no está apegada a nuestros
tiempos, esto no importa, su calidad
es estupenda, hay escena muy surrealista,
el manejo de la cámara lenta,
una verdadera poesía, es una
cosa verdaderamente bellísima
y que nos inspira a musicalizarla.
Lo que es mágico para ellas
es la conexión que se da entre
la imagen, la música y el público,
aún que en realidad la función
nunca es tan perfecta. Pero una vez
que se da este triángulo es
único, Déborah en el cine mudo
ha participado en muchos festivales
internacionales y desde hace 15 años
ha trabajado en diversos filmes de
todo tipo.
La caída de la casa de Usher
ya fue presentada en la Cinética
Nacional y en el Festival Internacional
de Morelia, donde les improvisaron
una segunda función, la pianista
y su hija siempre que van a musicalizar
se sientan frente a la pantalla y
esperan a que las imágenes
les dicten la situación, pero
para eso explicaron que se necesita
mucha experiencia académica,
su proyecto en un futuro será
dar vida a otras películas,
obras maestras que valen la pena volverlas
a ver.

LA
CINTA “CAPULLOS ROTOS”
FUE MUSICALIZADA EN VIVO POR DÉBORAH
Y AÍDA SÍLBERER
CONACULTA,
comunicado No. 583, 19 de abril de
2010
La
película es considerada la
obra clásica de D.W Griffith,
quien la dirigió en 1919; abrió
el Ciclo de Cine Silente de la Cineteca
Nacional durante abril
Con sonidos concretos, variaciones
de piano que se mezclaron con efectos
electrónicos y una revisión
de diversos ritmos que van de lo clásico,
al jazz, la pianista Déborah
Sílberer y su hija Aída
Sílberer, musicalizaron el
fin de semana en la Cineteca Nacional,
la proyección de la cinta Capullos
rotos, realizada en 1919 por
el legendario director D.W. Griffith.
Con
un piano y un sintetizador con el
que mezclaba diversos sonidos, la
pianista, reconocida por su trabajo
en la musicalización de joyas
del cine silente, fue celebrada en
varias ocasiones por el público
reunido en la Sala 4, Arcady Boytler,
de la Cineteca.
La cinta, considerada una de las más
revolucionarias en cuanto a temática
y lenguaje cinematográfico,
narra la historia de una joven de
los barrios pobres londinenses, quien
es maltratada por su padre un boxeador
decadente, hasta que se enamora de
un comerciante oriental, quien trata
de protegerla, no obstante vivir en
tiempos de un marcado racismo y discriminación.
De acuerdo con el fundador de la International
Film and Arts Association, Werner
Geable, no podía existir una
pareja más dispareja que la
que presenta Griffith en Capullos
Rotos, además de una peor época
para narrar una historia de amor.
“Muchos dicen que esta cinta
lleva la tragedia marcada como un
estigma desde el comienzo de la trama.
No hay que ser un genio para adivinar
el desenlace, sin embargo el gran
mérito del director es ofrecernos
al mismo tiempo un visión técnica
y al mismo tiempo dramática
que marcó para siempre al cine
de su tiempo”, afirmó
el crítico alemán en
una entrevista concedida el año
pasado a una revista francesa.
Durante los diversos capítulos,
las variaciones musicales del dúo
de musicalizadoras se ciñeron
a la trama, a veces con escalas dramáticas,
a veces con fragmentos de gran alegoría.
Algunos efectos de sonido por parte
de Aída Sílberer, subrayaban
algunas acciones de los personajes
de Lucy y Chen Huan, interpretados
por Lillian Gish y Richard Barthelmess.
Para el crítico Werner Geable,
otro de los grandes atractivos de
la cinta es la novedosa fotografía
lograda por el camarógrafo
Billy Bitzer, quien logra marcar cada
atmósfera de la trama con un
manejo de la cámara sumamente
intimista.
“Sin duda una obra inmortal
que debe ser conocida por el público
de las nuevas generaciones. Broken
Blossoms or The Yellow Man and
the Girl, se convirtió además
en una alegoría de la trágica
vida que llevó Griffith, quien
no obstante su genio fue olvidado
por Hollywood y fue encontrado años
después muerto en un desolado
cuarto de hotel de tercera”.
El público celebró con
un prolongado aplauso la ejecución
final de Sílberer en el piano,
para ilustrar el dramatismo de la
secuencia final convertida en uno
de los grandes momentos de la cinematografía
del siglo XX.

BEN
HUR, SIN PALABRAS
La película fue proyectada
en el teatro victoria el miércoles.
El
Siglo de Durango del 24 de abril de
2009.
El
jueves dio inicio el Festival
de Cine Mexicano Durango 2009 y
previo a su arranque oficial el miércoles
22 de abril en el Teatro Victoria
se realizó una Gala Cinematográfica
con la proyección de la conocida
cinta silente Ben Hur y el acompañamiento
de la pianista Déborah Sílberer.
Una gran cantidad de personas, amantes
del cine mexicano, no escatimó
esfuerzos para atestiguar el talento
cinematográfico de los creadores
de este filme.
INTERPRETACIONES
Para revivir más fielmente
esta historia dirigida por Fred Niblo
y protagonizada por el durangueño
Ramón Novarro, el público
tuvo la oportunidad de disfrutar las
notas interpretadas por la pianista
nacida en Bucarest, Rumania, quien
recibió sus primeras nociones
de música y piano a la edad
de cuatro años por parte de
su abuelo Eugen Sílberer.
La participación de Déborah
Sílberer fue elemental en esta Gala
Cinematográfica, pues su atinado
acompañamiento intensificó
y destacó los momentos más
álgidos de la fastuosa producción
que al momento de su realización
superó enormes retos en cuanto
a recursos técnicos.
HISTORIA
Ben-Hur está considerada como
la más conocida película
de la etapa muda de la Metro-Goldwyn-Mayer.
Fue el proyecto más complejo
de la recién creada empresa
y con ella, Louis B. Mayer e Irving
Thalberg pretendieron demostrar cómo
una producción enorme podía
transformar a la MGM en la productora
más importante de Hollywood.
Al finalizar la proyección
de esta cinta los asistentes reconocieron
con las palmas el trabajo de la pianista
Déborah Sílberer, quien desde 1996
decidió consagrarse de lleno
a la musicalización, composición
y acompañamiento de cine silente.

PROYECTARON
BEN HUR EN EL TEATRO VICTORIA
Magazinelife.com
del 23 de abril de 2009
Previo
al arranque oficial del Festival de
Cine Mexicano Durango 2009, que ofrece
el Instituto de Cultura del Estado
de Durango (ICED), el pasado miércoles
22 de abril en el Teatro Victoria
se realizó una “Gala
Cinematográfica” con
la proyección de la conocida
cinta del cine mudo “Ben Hur”
y el acompañamiento de la pianista
Déborah Sílberer.
Cabe destacar que en el evento se
contó con muy buena respuesta
por parte del público, quien
además de observar la película
dirigida por Fred Niblo y protagonizada
por el durangueño Ramón
Novarro, disfrutó de las notas
interpretadas por la pianista alemana
nacida en Bucarest, Rumania., quien
recibió sus primeras nociones
de música y piano a la edad
de cuatro años por parte de
su abuelo Eugen Sílberer.
Sin duda alguna la interpretación
de Déborah Sílberer,
fue sumamente importante en esta “Gala
Cinematográfica” ya que
su atinado acompañamiento intensificó
y destacó los momentos más
álgidos de la fastuosa producción
que al momento de su realización
superó enormes retos en cuanto
a recursos técnicos y materiales.
Al finalizar la proyección
de esta cinta que es considerada la
más famosa película
muda de la MGM; los asistentes reconocieron
con las palmas el trabajo de la pianista
Déborah Sílberer, quien
desde 1996 decidió consagrarse
de lleno a la musicalización,
composición y acompañamiento
de cine silente.

“EL
ARTE DE LA MUSICA EN VIVO EN EL CINE”
Hermaimene
Cultural del 2 de marzo de 2009
Por
Francisco Meza
En la sala 4 de Cineteca Nacional,
dentro del ciclo Retrospectiva de
Carl Dreyer y en coordinación
con el 5 festival de Cine Contemporáneo
de la Ciudad de México, se
presenta la oportunidad de presenciar,
la proyección de cine silente
en coordinación simultánea
con la interpretación musical
en vivo, ejecutada por la pianista
de origen Rumano Déborah Sílberer.
El acto evoca el tiempo inicial de
la cinematografía; esta reconstrucción
y rescate “arqueológico”
provoco en la asistencia una experiencia
con alto grado de emotividad; la interpretación
de Déborah fue el factor determinante
en la apreciación, lectura
y conclusiones de las historias narradas
a cuadro.
Algunos expertos en el tema y con
toda razón, opinan que “el
cine silente sin música es
el 50% de la unidad cinematográfica”,
lo cual se constato en la sala de
proyección; con la ejecución
de melodías sencillas y propias
la pianista dio sin lugar a dudas
“vida” a las historias
del director Sueco Dreyer; con la
técnica del seguimiento de
la historia y su traslado a la codificación
musical, las notas emitidas a partir
del instrumento desde el inicio de
la proyección hasta el final
de la historia crearon una propuesta
novedosa que aporta el reconocimiento
de la importancia de los opuestos
artísticos música y
cine.
La sensibilidad, la improvisación
y el talento musical son de manera
categórica las líneas
esenciales del valioso trabajo realizado
por la pianista; el traslado ejecutado
al código musical, en ocasiones
sin conocer de manera previa la cinta
tiene un alto grado de dificultad
que resuelve con alto nivel de estética
y sincronía con la imagen;
es difícil establecer la comparación
con los trabajos ejecutados en los
momentos iniciales de la actividad,
donde la asistencia en la mayoría
de proyecciones y a nivel nacional,
la asistencia fue de procedencia popular
y el instrumento la pianola; por lo
cual se entiende que a falta de una
cultura musical especializada en la
interpretación fuera asincrónica
y de escasa relación con el
tema.
Déborah es reconocida por su labor
musical, en esta novedosa área
y sus aportaciones
son de valor incalculable para universalidad
del cine en este inicio de la primera
década del S. XXI a nivel nacional;
la filmoteca de la UNAM y otras instituciones
similares dan fe de la calidad de
la pianista.
Radica en el país desde aproximadamente
7 años; recorrió varios
países Europeos entre ellos
Francia y Alemania de manera previa
a su llegada al país; su presencia
esta avalada por una sólida
formación musical; posee a
nivel personal cualidades afines con
la actividad que la distinguen de
otros profesionales de la actividad,
entre ellas una alto grado de sensibilidad
y capacidad de asociación en
relación de los códigos:
musical en imagen y narrativa escrita.
El acto se recomienda con amplitud,
la alta calidad y textura estética
que lo caracteriza, así como
la importancia actual de la reconstrucción
e innovación del mismo, le
otorga un valor incalculable

Déborah
Sílberer: dar más vida,
con música.
Por Angélica Abelleyra.
Diario
La Jornada del 31 de agosto
de 2008
Lo que más le gusta es perderse
en la vorágine de la música,
hacer vivir las imágenes y
darle aún más risa,
placer y sorpresa al público.
Por eso, Déborah Sílberer
(Rumania, 1967) adora componer, musicalizar
y acompañar desde su piano
las escenas de cine mudo y advertir
la alegría de quienes disfrutan
a Chaplin, al Gordo y el Flaco o a
Buster Keaton. Porque cree en el poder
de la improvisación y la libertad
que conllevan esta vocación,
y porque no quiere dejar en la inanición
a un género que es el sustento
del llamado séptimo arte.
Una estrecha relación con su
abuelo paterno la condujo con certeza
por este camino. Violinista húngaro,
Eugen incursionó con su nieta
en el campo del juego, cuando ambos
imitaban los sonidos de animales y
aprendieron que la música es
un elemento vivo que produce imágenes
y les otorga profundidad. Entonces
la pequeña Déborah entró
a estudiar piano y dio sus primeros
conciertos a los ocho años.
Estudió en la Clara Schumann
Musikschule de Düsseldorf, Alemania,
y luego obtuvo su título de
concertista.
Acepta que gracias a su madre “generala”,
en la infancia aprendió de
la disciplina pianística. Pero
a la distancia observa que se sobresaturó
de aquella rigidez, aspirando siempre
a interpretar “la pieza perfecta”.
Por eso, su posterior nexo profesional
con el cine mudo le ayudó a
escapar de cierta tónica de
“tortura” que vivió
en la niñez y en la adolescencia.
Porque, para ella, la gran diferencia
entre ser concertista pura y acompañante
de cine mudo, es que en este caso
puedes conectarte con tu subconsciente
para no controlarlo todo y jugar con
la improvisación. “Me
encantó dejar de pensar tanto
y aprender a perderme en la búsqueda
de componer, inventar y hacer vivir
las imágenes”, dice con
alegría, aceptando su talento
natural al enfrentarse a una película
que de antemano no conoce, pero que
va sintiendo conforme las escenas
transcurren en pantalla.
Lo que sí le funciona es conocer
el tono de la cinta: si es drama,
comedia, terror, acción o ciencia
ficción, ya que con eso ella
puede conducirse de acuerdo con la
narración y el sabor que le
imprime cada cineasta a su pieza,
sea La quimera de oro, de
Chaplin o Metrópolis,
de Fritz Lang, o El acorazado
Potempkin, de Eisenstein o El
automóvil gris, de Enrique
Rosas. Todo es cuestión de
ritmo, explica. “Como el pintor
puede seleccionar el color, el músico
escoge su paleta con trucos musicales
y efectos.”
Claro que muchas cintas ya las conoce
y es más sencillo el acompañamiento,
aunque siempre resulta sorprendente.
Una de sus preferidas es Liberty,
con el Gordo y el Flaco. Recuerda
que en una presentación era
tanta la carcajada del público
que ella se contagio y sólo
pudo tocar con una mano. “Pese
a todo, no se cayó el ritmo
y me encantó hacer vivir de
otra manera aquellas imágenes
que para otros son puros fantasmas.”
Con premios en Rumania, Alemania y
Bélgica, fue pianista titular
en la Cinemateca Real de Bruselas
desde 1996 y se mantuvo allí
por cinco años. A partir de
2001, en México tiene ese cargo
titular en la Filmoteca de la unam
y en la Cineteca Nacional, donde es
frecuente escucharla musicalizando
cintas donde Harold Lloyd o Chaplin
desternillan de la risa a quien se
da el permiso.
Hoy Sílberer es directora artística
del Cinematógrafo Folia-Lumière/
Centro Mexicano de Cine Mudo, un colectivo
independiente que desde 1998 se encarga
de preservar y difundir el patrimonio
mundial del cine mudo mediante festivales
culturales. De muchas maneras, este
organismo fundado por Eduardo Garzón-Sobrado
es la única vía que
anima al espectador a revivir esas
imágenes del pasado que muchos
denotan como “cine aburrido”,
y le ayuda a echar volar la imaginación
ante una manifestación creativa
que es origen de este arte y que tanto
desdeñamos ante el frenesí
de la imagen hollywoodense.
Así, Déborah Sílberer
retoma una práctica añeja.
Pues, según informes de Folia-Lumière,
rara vez las proyecciones anteriores
a 1927 eran literalmente mudas: músicos
y a veces hasta actores y comediantes
acompañaban de manera simultánea
lo visto en pantalla, pero después
desaparecieron pues se consideraron
actos obsoletos y contrarios a la
“pureza” del cine.
Sílberer acepta que siempre
habrá alguien crítico
de esta práctica, pero ella
mejor se queda con la energía
que se genera en una sala con gente
que ríe y aplaude, o llora
y aplaude. “Lo que importa es
que uno tenga los canales abiertos
para dejar salir eso que fluye entre
la película, la música
y el público. Cuando esto funciona,
lo demás viene solo.”

Déborah
Sílberer y su Folía
por el cine, por Enrique
R. Mirabal,
Dónde
ir, la guía de entretenimiento
en la ciudad de México, 25
de marzo de 2008.
A
finales del siglo xix, nace el cine.
El nuevo entretenimiento demandó
la participación de música
en vivo. Así surgió
el oficio de pianista acompañante,
que con capacidad de improvisación
musical ante los estímulos
visuales debía transmitir emociones
como soporte dramático de lo
que acontecía en la muda pantalla.
Con la llegada del cine sonoro, los
pianistas acompañantes parecían
destinados a desaparecer; pero la
perseverancia de algunos músicos
ha hecho posible el rescate de una
tradición y su puesta al día,
no sólo para nostálgicos
empedernidos sino también para
los que nacieron con un iPod prendido
del pulgar.
Déborah Sílberer, artista
depositaria de este legado (su abuelo
Eugen Sílberer tocó
en los cinematógrafos bucarestinos
de entre guerras), se ha empeñado
en revivir un género que, si
bien en Europa permanece activo en
cinematecas como la de Bruselas, en
México languidecía al
borde de la extinción. Cofundadora
del Cinematógrafo Folía-Lumière
–institución privada
mexicana dedicada al rescate y difusión
del cine mudo– la pianista y
compositora ha sentado sus reales
en festivales de cine (como el de
Morelia, por citar uno) y en ciclos
cinematográficos organizados
por la Cineteca Nacional y la Filmoteca
de la UNAM. Funciones especiales a
manera de cine-concierto, dedicadas
a clásicos de René Clair
y Lamorisse en el Teatro de la Ciudad
o la pasada entrega de los Arieles
en el Palacio de Bellas Artes, son
algunas de las incursiones más
recientes de Déborah que no
han pasado inadvertidas ni para cinéfilos
ni para melómanos. Para Déborah
Sílberer, el acompañamiento
al piano no es un ejercicio rutinario,
ensayado o previsible, el savoir-faire
de la artista marca una impronta en
sus interpretaciones que las hace
siempre diferentes e irrepetibles,
compenetrada en cuerpo y alma a la
película que musicaliza. Ella
improvisa, crea, combina partituras
de varia procedencia, juega con las
notas (como hiciera Liszt al piano
en sus paráfrasis de fragmentos
operáticos) y nos asombra por
el exacto embone de las peripecias
de la trama y la urdimbre de la música
que compone al instante, al calor
de la inspiración que le suscita
el argumento o las actuaciones o la
luz y los encuadres de una película
con tintes expresionistas o simbolistas.
Ésa es la gran diferencia entre
lo artístico y lo artesanal.
Es justo remarcar el arsenal técnico
y la digitación virtuosa de
la pianista, que convierte la proyección
de un hito de la cinematografía
en un concierto de altos vuelos (nada
que ver con la tan llevada y traída
multimedia o con DJ haciéndola
de Bernard Herrmann). En fecha próxima,
Déborah Sílberer estará
en el Teatro de la Ciudad con un proyecto
dramático que integra marionetas,
actores y en el que la música
en vivo será parte esencial
del espectáculo.

Celebran
110 años de la llegada del
cine a México
La
Filmoteca de la UNAM celebró
los 110 años de la
llegada del cine a México
con la proyección del
programa que presentaron los
hermanos
Lumière el 6 de agosto
de 1896, en El Alcázar
de El Castillo de Chapultepec,
ante la presencia de Porfirio
Díaz.
El programa del festejo, el
martes 8 de agosto, en la
Sala José Revueltas
del Centro Cultural Universitario,
incluyó también
la proyección de los
cortos que rodó Gabriel
Veyre en México, en
1896, con la compañía
de los cineastas franceses.
Del mismo modo, se exhibieron
varios cortos de principios
del siglo pasado que pertenecen
al acervo de la Filmoteca
de la UNAM, restaurados por
los Archivos Franceses del
Film (…)
|
|
|
Je
vais chercher du pain,
1906. |
|
| El
programa de la noche, de más
de una hora de proyección
de cortos silentes, fue musicalizado
por la pianista Déborah Sílberer,
quien siguió con audacia
y creatividad cada escena para
imprimirle vida sonora a cada
mueca o guiño de los
primeros actores del séptimo
arte.
HUMBERTO GRANADOS |

Canes
mudos
De La salida de la fábrica
a Rin Tin Tin
5
festival internacional de cine de
Morelia
El
programa que presenta la Filmoteca
de la UNAM en el V Festival Internacional
de Cine en Morelia, pretende precisamente
hacer un homenaje a la imagen canina
y a la vez un recorrido por importantes
etapas del lenguaje cinematográfico.
Se revisará desde los orígenes
con La salida de la fábrica
(1895) de los hermanos Lumiere, pasando
por ejemplos de los primitivos, tanto
de la Escuela de Brighton con Stop
Thief ! (1901) de James Williamson
y Rescued by Rover (1905) de Cecil
M: Hepworth, así como del pionero
norteamericano Edwin S. Porter con
The Whole Dam Family and the Dam Dog
(1905).
En
Les chiens et ses services
(1908) producido por Pathé
Frères, encontramos un divertido
documental reconociendo los servicios
que recibimosde los perros. La presencia
cotidiana, por no decir obligada,
del perro callejero mexicano en cualquier
aglomeración en nuestra ciudad
la podremos constatar en Desfile del
centenario (1910) de los Hermanos
Alva.
Finalizaremos
el homenaje con fragmentos de varias
estrellas de cuatro patas: Violeta,
la mascota de los Little Rascalls
en Derby Day (1923) producida por
el célebre Hal Roach y dirigida
por Robert F. McGowan. Rin tin tin
en The Night Cry (1925) de
Herman C. Raymaker; así como
Fearless en Fangs of Vengance
(1926). Concluiremos presentando completa
His Master’s Voice
(1925) de Renaud Hoffman interpretada
por Thunder, un perro pastor alemán,
como Rin Tin Tin.
Este
homenaje será acompañado
por la pianista alemana Déborah Sílberer.
No sólo una de las mejores
especialistas en hacer que el cine
silente deje de serlo, sino que es
considerada una de las mejores amigas
de los perros. Estamos seguros que
en ésta, más que en
ocasiones anteriores, hará
aullar a la audiencia.

Agregador
de Noticias: UNAM, Educación,
Ciencia y Aspectos interesantes
SINTESIS INFORMATIVA - SECCIÓN
UNAM - Miércoles 09
de mayo de 2007
Revitalizan
con piano cine silente
por Dora Luz Haw
Musicalizan
‘El circo’. Dirige la
pianista Déborah Sílberer proyecto
para rescatar magia de filmes clásicos
No
sólo heredó de su abuelo
el nombre, sino su destino.
Eugen Sílberer (1903) era un violinista
húngaro que pagó sus
estudios musicales acompañando
películas silentes en Bucarest
en los años 20. Y, ahora, Déborah
Sílberer, su nieta, vive de musicalizar,
componer y acompañar producciones
de cine mudo.
La alemana nacida en Bucarest (1967)
vive desde hace seis años en
México donde dirige el Cinematógrafo
Folía Lumiére, Centro
Mexicano de Cine Silente y se desempeña
como pianista titular en la Filmoteca
de la UNAM y la Cineteca Nacional.
Contratada por la Secretaría
de Cultura de la Ciudad de México,
musicaliza la proyección de
películas mudas en el Teatro
de la Ciudad y en el Teatro Sergio
Magaña, donde el próximo
domingo 13 de mayo acompañará
El circo, de Charles Chaplin.
Influenciada por su abuelo, la intérprete
comenzó a estudiar piano desde
los 3 años de edad y a los
7 inició su formación
profesional.
Estudió en la Clara Schumann
Musikschule de Düsseldorf, Alemania,
donde a los 11 años ganó
el Primer Premio del Concurso Nacional
Jugen Musiziert como solista de piano.
De 1983 a 1987 se formó en
la Musikhoschule Robert Schumann y
de 1988 a 1991 tomó un curso
de perfeccionamiento en el Conservatorio
Real de Bruselas con el maestro Daniel
Blumenthal.
Su preparación académica
le permitió adquirir una disciplina
exigente, dice, aunque reconoce que
fue su sentido del oído el
que la llevó por los caminos
de la música.
"Llegó un momento en que
tenía que financiar algunas
cosas y me enteré que buscaban
una pianista para acompañar
una película. Nunca antes había
musicalizado una producción;
sin embargo, me hicieron varios exámenes
y me sentí como en mi casa.
No me costó trabajo alguno",
explica.
Asegura que le sorprendió la
facilidad con la que podía
acompañar las cintas, porque
piensa que no todos los músicos
pueden hacerlo. Está convencida
de que una buena música puede
salvar una mala película, y
hasta la mejor cinta puede arruinarse
con un mal acompañamiento musical.
"Tienes que desarrollar una dinámica
distinta, saber armonizar tu música
con la melodía visual. Creo
que nací con cierta sensibilidad
o sentimiento para esto. No creo en
la reencarnación ni mucho menos,
pero me siento un poco como mi abuelo,
como fluyendo dentro de mi elemento",
indica.
Contraria a la aspiración de
originalidad de los compositores,
para Sílberer un buen autor o musicalizador
de películas silentes debe
utilizar muchos clichés.
Aquí, asegura, el solista no
busca brillar en escena sino reproducir
un ambiente en el que el público
sienta la unión entre el filme
y la música.
Se considera cinéfila, particularidad
que le ayuda en su labor, pero insiste
en que los mejores resultados los
obtiene cuando le apasiona la historia
que musicalizará.
Adora las películas cómicas
porque le fascina divertirse mientras
trabaja, pero también le gustan
aquellas que no pierden frescura con
el tiempo, como Avaricia, de Erich
von Stroheim, o Sunrise de Murnau.
"Una ocasión inolvidable
la viví en la Filmoteca Real
de Bruselas, donde fui pianista titular
durante cinco años, y musicalicé
Liberty de El Gordo y el Flaco. En
esa ocasión se desató
una risa colectiva tan intensa que
la gente no podía parar.
"De hecho, yo tocaba el piano
sólo con una mano, porque con
la otra me sostenía de la silla
para no caerme de la risa", cuenta.
Asegura que una de las cosas que más
disfruta es improvisar. "Es parte
de la experiencia. Me gusta mucho,
porque la música no resulta
tan emotiva si está creada
sólo desde el intelecto. También
es necesario darle tiempo a la sensibilidad",
agrega.
Preservan
el perfume de lo añejo
El
Cinematógrafo Folía
Lumiére, Centro Mexicano de
Cine Silente, fue fundado en 1988
como una institución que trabaja
de manera independiente en el fomento,
investigación y preservación
del patrimonio del cine silente.
Fundado por Eduardo Garzón-Sobrado,
esta iniciativa pretende impulsar
en México - para lograr los
niveles de países de Europa
- la regularidad, recurrencia y conocimiento
del legado de sus creadores e intérpretes.
Las presentaciones del Cinematógrafo,
que se realizan en colaboración
con diversas instituciones mexicanas,
pretenden ofrecer al público
la atmósfera y perfume añejo
de esos tiempos olvidados del cine
mudo.
Así
lo dijo
"Todos tenemos cierta cultura
musical y con base en sonidos identificados,
es posible crear ambientes. Se requiere
experiencia, saber de cine y tener
intuición para no sofocar la
película".
Déborah Sílberer
Musicalizadora de cine mudo


La
Jornada Michoacán,
Hoy sábado 15 de
octubre de 2005
Función
de media noche, un ritual
con reminiscencias dionisiacas
CARLOS F. MARQUEZ
(...) Ni hablar de la musicalización,
Déborah Sílberer se mostró
simplemente magistral en
la improvisación,
captando el biorritmo de
los sui generis personajes
y atrapando la intención
de cada una de las acciones,
en fin, aunque suene paradójico,
la función de media
noche fue una experiencia
poética, unas veces
al estilo de Guillaime Apollinaire
y otras al estilo de George
Bataille.

|
Aplauden
a Chaplin en el Nazas
La musicalización fue
en vivo y estuvo a cargo de
la pianista alemana Déborah
Sílberer.
24 de abril de 2005
EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN,
COAH.- El pasado viernes se
llevó a cabo la tan
esperada presentación
de La Quimera de Oro, de Charlie
Chaplin.
La
gente comenzó a llenar
la sala del Teatro Nazas desde
antes de las 8:00 de la noche,
los laguneros no pudieron
dejar pasar la oportunidad
de ver una película
de Chaplin; además
el elemento extra, que hizo
de esta muestra una presentación
única y que pocas veces
se puede lograr en provincia,
fue la participación
de la pianista alemana Déborah
Sílberer, quien musicalizó
en vivo La Quimera de Oro
y además actualmente
es la pianista titular de
la Filmoteca de la Universidad
Nacional Autónoma de
México (UNAM).
La
sala del Nazas se llenó
y aún cuando ya había
empezado la película
siguió entrando más
gente, la asistencia fue tal,
que varias personas se ubicaron
en los pasillos y en las escaleras
para poder ver esta película
y el trabajo tan interesente
que la pianista llevó
a cabo.
Déborah
interpretó de una manera
increíble todas las
situaciones que le sucedían
a Chaplin y dotó la
película de una sensibilidad
especial, de la cual contagió
a todo el público.
Al
escuchar las carcajadas de
todos los asistentes, se confirmaba
la vigencia de Chaplin aún
con el paso del tiempo, no
cabe duda de que estas piezas
han trascendido y que seguirán
vigentes por su calidad.
Al
final, el público reconoció
de manera efusiva el trabajo
de Sílberer y además
La Quimera de Oro hizo salir
a las personas con una sonrisa
en los labios. |

"La
capacidad de improvisación al piano
de Déborah Sílberer no deja de asombrarme.
Me sorprendió saber que cuando no
conoce una película, prefiere no verla
antes sino enfrentarse a ella directamente
durante la proyección al público.
Eso solo puede hacerlo alguien que
además de dominar la técnica musical,
disfruta profundamente el cine".
Iván Trujillo Bolio

"Le
agradezco mucho, por fin pude ver
la película como yo quería."
Hortensia
Valencia a Déborah Sílberer,
al finalizar la función de El
puño de Hierro en la Muestra
de Guadalajara en el 2002.
La
señora Valencia es la protagonista
de este filme y cuando asistió a la
función tenía 100 años de edad.

"Al
ver una película acompañada por Déborah
Sílberer, uno se vuelve doblemente
Voyerista".
L’Osservatore Romano

El
Universal
Vuelve
el binomio música y cine silente
Studios
Folía Lumière revivirá las proyecciones
fílmicas acompañadas de piano en vivo;
habrá en el ciclo veladas y matinées
Juan
Solís
El Universal
Miércoles 30 de junio de 2004
Todo
era a 18 cuadros por segundo, lo mismo
Keaton bailando con apaches que Chaplin
peleando con un oso. Y entre las imágenes
y el público, las notas musicales
que emigraban del piano se extendían
en la penumbra.
Antes
que la palabra hablada, el primer
compañero de la imagen cinematográfica
fue la música en vivo. Esa relación
primigenia es la que la compañía Studios
Folía Lumière pretende revivir a través
de la organización de temporadas permanentes
de proyecciones de cine silente con
acompañamiento de piano, además de
veladas y matinés.
Aunque
en la actualidad la musicalización
de películas silentes la hacen desde
un grupo de jazz, hasta un DJ, sin
olvidar los experimentos alucinantes
a lo Art Zoyd, los miembros de Folía
Lumière apuestan por la tradición.
El
proyecto de Folía Lumière incluye
una presentación y un debate para
cada una de las películas, así como,
en el futuro, la creación de un centro
de cine silente: un café al estilo
de la década de los 30, en el que
diario se proyectaría cine con acompañamiento
musical.
Saben
que el primer paso consiste en crear
público, por eso este jueves el Museo
del Carmen exhibirá la cinta clásica
de Fritz Lang, Metrópolis.
En septiembre iniciarán una temporada
larga en el mismo recinto y, si las
negociaciones tienen éxito, también
en la Cineteca Nacional.
Studios
Folía Lumière está integrado por el
historiador del arte Eduardo Garzón
Sobrado, director general; la pianista
Déborah Sílberer, directora artística;
el filólogo Ulises Sánchez, asistente
de dirección, y el lingüista Heriberto
Sierra, encargado de la parte técnica.
Desde hace tres años la compañía se
ha dedicado a difundir el cine silente,
trabajando en estrecha colaboración
con la Filmoteca de la UNAM y la Cineteca
Nacional.
"El
Museo del Cine en Bruselas, Bélgica,
tiene una sala única en el mundo porque
diario se proyecta cine silente. Nuestro
proyecto es crear un centro de cinematografía
silente en México asegura Garzón.
Eso no sólo se reduce a musicalizar,
sino a organizar ciclos, conferencias,
debates y traer expertos del extranjero."
El
centro sería un café teatro ubicado
en Coyoacán, San Ángel o la colonia
Roma. Sílberer lo visualiza como una
especie de cápsula del tiempo en la
que habrá proyecciones constantes
y eventos relacionados con el cine
silente.
En
cuanto a la musicalización, las acciones
estarán encaminadas hacia tres rumbos:
la búsqueda de partituras desconocidas,
el uso de partituras originales y
la improvisación.
"Existieron
músicos como Shostakovich o Saint-Saëns
que escribieron música para cine.
Nosotros tocamos sólo con piano porque
es difícil encontrar a un patrocinador
que quiera financiar un grupo. No
obstante estamos planeando hacer una
función con un quinteto y más adelante
con una orquesta."
Uno
de los objetivos de este año es buscar
apoyos de la iniciativa privada, además
de consolidar los que ya se tienen
con espacios culturales. En la Cineteca
Nacional, además de una temporada
de cine, planean hacer en diciembre
una función especial de Napoleón
(1927), de Abel Gance, con la presencia
de un conjunto musical. Uno de los
objetivos es traer al descendiente
del compositor que hizo la partitura,
además de editar un DVD interactivo.
En
cuanto al cine mexicano, y luego de
haber hecho la musicalización de El
puño de hierro, de Gabriel García
Moreno (México, 1927), para un canal
de televisión, Folía Lumière planea
hacer una función de este clásico
con doblaje de actores simultáneo,
según el método Benshi.
Si
bien los miembros de Folía Lumière
están conscientes de que lo ideal
es proyectar cine en 35 milímetros,
aseguran que el soporte digital es
más fácil de manejar, transportar
y almacenar.
Las
200 películas silentes con que cuenta
su colección están en ese formato.
El acervo está integrado por filmes
de diversos países y corrientes, desde
los clásicos del expresionismo alemán,
hasta el cine nórdico, pasando por
la vanguardia rusa, el cine estadounidense
y el mexicano.
A
partir del 30 de julio realizarán
un segundo ciclo, los viernes, en
el museo del Carmen, integrado por
una cinta de Buster Keaton, La
última risa y Tabú,
de Murnau, así como El chico,
de Chaplin.
Miércoles
30 de junio de 2004

MILENIO
DIARIO
28
de junio de 2004
En
colaboración con instituciones como
la Filmoteca de la UNAM y la Cineteca
Nacional, la empresa Studios Folía
Lumière busca resucitar la tradición
mexicana.
del
cine silente
VERÓNICA
DIAZ
CIUDAD
DE MÉXICO.
La
intuición musical de Déborah Sílberer
cobra color a través del piano que
se rinde bajo sus manos, y el Nosferatu
que se proyecta en la pantalla adquiere
su dimensión dramática indiscutiblemente
real.
En
más de 90 minutos Sílberer encarna
fielmente lo que Alejo Carpentier
escribió en 1995, en su artículo Músicas
cinematográficas publicado nuevamente
en Letra y Solfa, en 1997.
‘El
pianista de cine era el máximo espectador
de la película. Situado al pie de
la pantalla, en un ángulo particularmente
desfavorable para enterarse de lo
que ocurría; lograba adivinar, haciendo
prodigios de intuición, que aquellas
sombras evanescentes anunciaban un
bosque, o que la heroína, puesto que
tenía una cuerda atada al cuello,
estaba destinada a morir en manos
de feroces bandidos.
“En
el acto, sus dedos ingeniosos buscaban
el trozo adecuado (...) Según la cultura
del ejecutante, la escena de amor
recibía el acompañamiento del Sueño
de amor de Liszt o de un vals romántico;
la escena de suspenso o de terror,
era apoyada con trémolos sombríos
o vertiginosas cromáticas, sin hablarse
de los usos oportunos de marchas fúnebres,
de esponsales, de soldaditos de plomo,
etc.”
Se
rememora aquí un tiempo en el que
ir al cine era todo un acontecimiento
que fue devaluándose al mismo ritmo
que desapareció el pianista de cine
frente a pequeños conjuntos instrumentales
que aparentemente eran más atractivos
para el espectador, pero no más efectivos
para crear atmósferas.
Fue
un tiempo en que, dice Garzón-Sobrado,
“se constituye un lenguaje novedoso
y revolucionario en sí y por sí mismo”:
El
cinematográfico, que irá mutando y
desarrollándose a lo largo del siglo
XX, explorando lugares, sujetos, temáticas,
a la vez que irá descubriendo y generando
formas y estilos inéditos, discursos
y propuestas originales, creando poco
a poco, a lo largo de un largo proceso,
la gramática de la narrativa visual
moderna.
EL
RESCATE
Porque
todo ello representa un placer poco
explorado en México, Déborah Sílberer
y Eduardo Garzón-Sobrado, los dos
integrantes de Studios Folía Lumière
viven el cine silente en México y
la tradición de su musicalización
en vivo. Desde hace tres años esta
empresa ha trabajado con la Cineteca
y la Filmoteca de la UNAM para programar
algunas proyecciones, recientemente
lo han hecho con El Museo de El Carmen,
el próximo 12 de julio, a las 19:30
horas, se proyectará la película Metrópolis,
para finalizar un ciclo de este tipo.
Sin
embargo, para lograr su objetivo Studios
Folía Lumière tiene proyectos a corto
plazo. En principio recuperarán música
doblemente inédita de Shostakovitch
y otros grandes autores que se interesaron
en el cine y compusieron para él,
pero que nunca vieron su obra estrenada
ni aún interpretada en ciertos casos.
Además,
explica Garzón-Sobrado “se musicalizarán
películas del cine mexicano como “El
Puño de Hierro” y llevarán a cabo
un doblaje simultáneo y en directo
con actores según el método japonés
Benshi, que consiste en narración
en vivo a cargo de una persona”.
Para
el fin de año el filme Napoleón; ‘de
Abel Gance, con un conjunto musical
y percusiones, será proyectado dentro
del marco del bicentenario -el 2 de
diciembre del 2004- de la Coronación
del Emperador en París.
“También
-señala Garzón-Sobrado- trabajaremos
en conjunto con la Cineteca Nacional
con el objetivo de instaurar matinées
de cine silente, crearemos veladas
y temporadas regulares de proyecciones
y fundaremos un café-teatro con el
ambiente de los años 1920 y 1930,
cuya especificidad será la proyección
regular de filmes silentes”.
Finalmente
explica que se organizarán proyecciones
de estudios temáticos, en las cuales
se analizará, por un lado, la obra
de un autor del cine silente, para
luego presentar el trabajo de aquellos
en quienes su trabajo influyó.
EL
CAMINO
Los
Studios Folía Lumière revivirá las
imágenes y sonidos del pasado, al
mismo tiempo que se compromete con
la preservación y la4ifusión del patrimonio
mundial del cine silente.
Para
ello cuenta ahora con un acervo de
150 películas, sobre todo extranjeras.
El “costo que significa traer cada
una de ellas varía, depende si la
presentamos digital o en soporte clásico.
Una película que no existe en México
requiere 12 mil dólares, para los
permisos por derechos de autor. Lo
que sigue es el costo por electricidad,
el pianista, el técnico y las búsquedas
históricas, lo que significa entre
3 o 4 mil pesos, en el mejor de los
casos” explica Garzón-Sobrado.
Studios
Folía Lumière es una institución independiente
que trabaja individualmente y de manera
privada o comunitaria o bien en colaboración
con otras instancias profesionales.
Esta
colaboración se puede presentar de
diferentes formas, ya que los Studios
Folía Lumière organiza y participa
en todo tipo de eventos -y manifestaciones
culturales como festivales, ciclos
de cine, proyecciones diversas etc.
tanto en organismos públicos como
privados, además de participar-en
universidades, escuelas y todo tipo
de instituciones educativas que se
dediquen a la enseñanza, y que requieran
de su asistencia y experiencia profesionales.
Milenio
diario, 28 de junio de 2004

VANGUARDIA
Busca
revivir al cine silente el ciclo 'Marfil
y Ébano'
MEXICO,
JUNIO 25, 2004 (Notimex)
En
aras de revivir el estilo y contenido
que caracterizó los inicios del llamado
séptimo arte, el Museo de El Carmen
de esta capital informó que dará seguimiento
hasta el 1 de julio próximo, al ciclo
"Cine silente marfil y ébano", que
exhibirá las cintas "La fiebre del
oro" y "Metrópolis".
En entrevista con Notimex, la pianista
Déborah Sílberer, fundadora del grupo
Folía Lumière, afirmó que el cine
mudo ofrece al público un ambiente
rico en matices, emociones e imaginación,
algo que las producciones contemporáneas
han sustituido con efectos especiales.
Por tal razón, mencionó que ella al
igual que el ilustrador e historiador
Eduardo Garzón Sobrado, el filólogo
Ulises Sánchez Segura, musicólogos,
lingüistas, intérpretes y artistas
plásticos, se han dado a la tarea
de revivir su contexto cultural mediante
una exhausta investigación.
Destacó que en películas como "Sherlock
Jr." y "Nosferatu", se aplicaron a
modo de ambientación, obras musicales
poco conocidas en México, en especial
de autores clásicos como Dimitri Shostakovich,
así como de compositores contemporáneos
cuyas partituras aún no llegan a América.
Sílberer consideró que dicho ciclo,
que también han presentado en foros
como la Cineteca Nacional y la Filmoteca
de la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM), es una forma de
recuperar un ambiente perdido en el
tiempo con fuertes vínculos con el
presente.
"Con presentaciones en vivo se da
cuenta al público la íntima relación
que existe entre la música y las imágenes,
mediante los géneros de comedia, terror,
drama, acción y ciencia-ficción",
dijo.
La pianista, que por su trabajo ha
recibido numerosos premios en Rumania,
Alemania y Bélgica, y tiene gran experiencia
musicalizando en vivo la proyección
de varias películas a partir de 1996,
indicó que para llevar a la realidad
este proyecto, reciben apoyo del Instituto
Mexicano de Divulgación Cultural.
En el organismo, dijo, participan
especialistas en distintas áreas de
las artes, que en conjunto, planean
publicar las presentaciones de los
materiales antes mencionados.
"La gente piensa que el cine mudo
pertenece a una época caduca, pero
gracias al desarrollo de la tecnología,
en la actualidad podemos disfrutar
obras clásicas en formato digital,
mismas que en breve, estarán a la
venta", informó.
Admitió que su trabajo no podría competir
con actuales producciones estadounidenses
como "Troya", "Harry Potter y el prisionero
de Azkabán" o "El Hombre Araña 2".
No obstante, indicó que Folía Lumière
es la única oferta que anima al espectador
para que eche a volar su imaginación.
El ciclo de películas mudas con narración
y musicalización de Folía Lumière
presenta también cortos de Harold
Lloyd, a las 20 horas en el Auditorio
Fray de San Miguel del Museo de El
Carmen.
MEXICO,
JUNIO 25, 2004 (Notimex)

CONACULTA
- NOTAS DE HOY
FOLÍA
LUMIERE, PRETENDE REVIVIR
LA MAGIA E IMAGINACIÓN DE
LA ÉPOCA DEL CINE MUDO
En
el Museo de El Carmen
21
de junio de 2003
|
Con
el propósito de recuperar
el estilo y contenido que
privó en los inicios del llamado
Séptimo Arte, el
grupo Folía Lumière,
integrado por musicólogos,
lingüistas, intérpretes y
artistas plásticos, inicia
una serie de actividades encaminadas
a cumplir con ese propósito
en el Museo de El Carmen,
a través del ciclo Cine
Silente Marfil y ébano,
en el cual se presentarán,
acompañadas de música en vivo,
las cintas Sherlock Jr.,
Nosferatu, La fiebre del oro
y Metrópolis.
|
|
Fundada
por la pianista Déborah Sílberer
y el historiador del arte
Eduardo Garzón-Sobrado, la
compañía Folía Lumière
se ha dado a la tarea de realizar
una serie de presentaciones
en diversos foros de la ciudad
de México, entre ellos, la
Cineteca Nacional y la Filmoteca
de la UNAM.
Sílberer
consideró que el Ciclo es
una forma de recuperar un
ambiente perdido en el tiempo
con fuertes vínculos con el
presente, mediante la presencia
de géneros como la comedia,
la acción y la ciencia ficción;
al tiempo que se revive, con
presentaciones en vivo, la
íntima relación que surgió
desde sus inicios entre la
música y las imágenes.
La
pianista conjuga una reconocida
trayectoria musical con numerosos
premios en Rumania, Alemania
y Bélgica, así como una gran
experiencia musicalizando
en vivo la proyección de películas
a partir de 1996, cuando es
nombrada pianista titular
de la Filmoteca Real de Bruselas;
además, de 1999 a 2001, fue
ejecutante oficial en el Festival
Internacional de Cine Silente
Il Cinema Ritrovato,
que se realiza cada año en
la ciudad italiana de Bolonia.
Sílberer
detalló que el proyecto del
grupo Folía Lumière,
incluye la investigación e
interpretación de obras poco
conocidas en México. En especial
de autores clásicos, como
Dimitri Shostakovich, de quien
poseen una serie de piezas
escritas para cine en los
años 40 y que no se han estrenado
en México, así como de compositores
contemporáneos cuyas partituras
aún no llegan a América.
Para
desarrollar este proyecto
reciben el apoyo del Instituto
Mexicano de Divulgación Cultural
(IMEDI), en el que participan
especialistas en distintas
áreas de las artes. A través
del organismo pretenden realizar
publicaciones periódicas y
presentaciones de los materiales
antes mencionados.
Por
su parte, Eduardo Garzón-Sobrado
comentó que otro de los propósitos
del grupo Folía Lumière,
es reflexionar acerca del
valor del periodo del cine
silente en la historia tanto
del mundo, como en la de México,
donde existen registros de
importantes producciones locales
que abarcan también todos
los géneros conocidos del
llamado Séptimo Arte.
"El
público en general piensa
que el cine mudo pertenece
a una época caduca, pero gracias
al desarrollo de la tecnología,
en la actualidad podemos disfrutar
obras clásicas en formato
digital, algunas de las cuales
se han incluido en el Ciclo.
Con ello, podemos ofrecer
al público un ambiente rico
en matices, emociones e imaginación,
algo que las producciones
contemporáneas han sustituido
con efectos especiales. Creemos
que ése será el mayor atractivo
de nuestra propuesta".
El
compositor indicó que además
del Ciclo en el Museo de El
Carmen, se encuentra en tratos
con la Cineteca Nacional y
la Filmoteca de la UNAM, para
realizar presentaciones regulares
en sus espacios y como parte
de las actividades culturales
que regularmente realizan.
"Queremos
que nuestro proyecto sea constante
para compartir esta experiencia
con el público, pues estamos
conscientes de que no se trata
de competir con Troya,
sino de acercar al público
con una forma de ver el cine
que se ha perdido, pero que,
sin embargo, ofrece al espectador
algo que ha acompañado al
ser humano desde siempre:
la posibilidad de imaginar".
Las
películas incluidas en el
ciclo Cine Silente Marfil
y ébano se proyectarán
todos los jueves a las 16:00
horas, hasta el primero de
julio próximo, en el auditorio
"Andrés de San Miguel" del
Museo de El Carmen.
21
de junio de 2003. |

TABASCO
HOY
Proyectan
dos clásicos del cine mudo en festín
de ciencia ficción
Se
trata de las cintas "Le voyage dans
la lune", de George Méliès (1861-1938)
y "Metropolis", de Fritz Lang (1890-1976),
que fueron exhibidas en la Sala José
Revueltas del Centro Cultural Universitario.
Por
Redacción Notimex
Ciudad
de México 14:56 horas
Sábado
26 de Enero del 2002
Las
cintas clásicas del cine mudo "Le
voyage dans la lune", de George Méliès
(1861-1938) y "Metropolis", de Fritz
Lang (1890-1976), fueron exhibidas
en función especial dentro del ciclo
Ciencia-Ficción, en la Sala José Revueltas
del Centro Cultural Universitario.
Musicalizadas
con el acompañamiento de la pianista
alemana Déborah Sílberer y en una
sala abarrotada, inició la velada
"Viaje a la luna" (1902), que reúne
los ingeniosos trucos y decorados
especiales del lenguaje poético y
mágico, característicos de su creador.
El
cineasta francés fundó la Star Films,
creó el método "stop-motion" y fue
el primero en usar fundidos y disoluciones
en "Le Petit Chaperon Rouge" (1901);
"Les Cartes Vivantes" (1904) y "Le
Voyage de la Famille Bourrichon" (1913),
entre sus más de 100 cortometrajes.
"Metropolis"
(1926) está considerada como el primer
largometraje de ciencia ficción, que
con base en la novela homónima de
Thea Von Harbou, plantea una aguda
crítica contra la sociedad de clases
contemporánea.
La
cinta permitió a Lang obtener fama
suficiente para trabajar en Hollywood
cuando se exilió a Estados Unidos.
No obstante, el filme sufrió en contra
de la voluntad de Lang, recortes al
estrenarse en las salas estadounidenses,
por lo que se han perdido varias escenas.
A
principios de los 80, se restauró
una nueva versión que incluye escenas
encontradas años antes y fotografías,
y a la que se le añadió color, efectos
de sonido y una banda sonora con temas
de Freddie Mercury y Bonnie Tyler,
entre otros músicos.
La
Filmoteca de la UNAM presentó la versión
original en blanco y negro con los
protagonistas: Brigitte Helm (María),
Gustav Fröhlich (Freder); Rudolf
Klein-Rogge (Rotwang); Alfred Abel
(John Fredersen); Fritz Rasp (Slim)
quienes habitaron "Metropolis", la
ciudad Orden.
Ciudad
de México, Sábado 26 de Enero del
2002. |